


La fuerte granizada del sábado y el vendaval que destruyó un concesionario en Bogotá, así como fuertes tormentas en Cartagena, Santa Marta y Medellín son, según expertos, muestra del cambio climático.
Según Carlos Costa, director del Ideam, el granizo que afectó a la capital se produjo porque el calentamiento ha aumentado la capacidad de la atmósfera bogotana para retener humedad.
"Entre más caliente sea el aire hay más agua acumulada. Esta se convierte en nubes más grandes por la evaporación del líquido y por eso llueve más fuerte", explicó Costa.
Esa mayor intensidad de las tormentas se está notando en muchas ciudades del país, como Medellín, Santa Marta y Cartagena.
En La Heroica, por ejemplo, el pasado jueves 25 de octubre cayeron en 24 horas los mismos niveles de precipitaciones que se habían registrado en los últimos tres meses en la ciudad. En este mismo sentido, el pasado 23 de octubre ya se había presentado una granizada inusual en San Vicente, oriente antioqueño, que dañó una decena de hectáreas de cultivos de mora, fresa, fríjol, papa y maíz, en cinco veredas. A los efectos del cambio climático se han sumado otros factores que lo han hecho más notorio como el fenómeno de 'La Niña', que ha llevado a que caiga más agua de la habitual en esta temporada invernal.
Lo más grave, dice Costa, es que Bogotá y muchas otras ciudades no están preparadas para afrontar este tipo de sucesos y eso, dice, debe comenzar a cambiar.
"Los habitantes ponen tejas livianas en los techos de las casas, no limpian las canales y los alcantarillados de las ciudad no están preparados, se tapan y producen inundaciones", agregó Costa.
Esto último fue una de las causas para que la calle 26 de Bogotá colapsara.
De acuerdo con la Oficina de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Colombia es un país que ya comenzó a mostrar su vulnerabilidad y por eso lo que sucedió el sábado es un llamado de alerta porque podría repetirse.
Voceros de esta oficina anunciaron que ya se han coordinado reuniones con funcionarios de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres de Bogotá para adoptar correctivos.
Carlos Iván Márquez, director del área de Socorro de la Cruz Roja Colombiana, explicó que el calentamiento global, además de estos fenómenos, ya se nota en que las temporadas invernales están siendo más largas y casi que no se diferencian durante el año.
"Esto es muy grave porque la arquitectura de la ciudad no está lista para enfrentar la caída de hielo y de tanta humedad. Cuando hagamos planes de contingencia, ahora tendremos que pensar en las consecuencias que pueda traer el hielo", dijo Márquez.
El viento y 'la niña' también influyen en los estragos
De acuerdo con los pronósticos del Ideam, el fenómeno de 'La Niña' ha generado mayores lluvias de las habituales en los últimos tres meses, y su fusión con el calentamiento ha generado mayores estragos.
Según los pronósticos del instituto, se calcula que la temporada húmeda irá hasta diciembre.
"Sin embargo, es necesario decir que como La Niña está presente en el territorio, el verano que se prevé en enero no será muy soleado. Va a caer agua y por eso la gente no va a percibir un cambio muy radical con respecto a la temporada actual. Pero estaremos en verano", dijo Costa.
Humberto José González, jefe de pronósticos del Ideam, explicó que los vientos que llegan por el occidente a la Sabana y a la ciudad, y que son habituales, también han contribuido a la formación de grandes nubes. Estas se forman cuando esas corrientes golpean contra los cerros orientales y luego suben a la atmósfera.
El experto indicó que por eso es importante estar alerta en estos días, cuando las tardes estén precedidas de tiempo seco y sol intenso.
"Eso ocurrió el sábado horas antes de la granizada. Eso contribuyó a la formación de una nube paralela a las montañas y que se concentró en el centro de Bogotá". González dice que la ciudad es algo así como una gran isla de calor por el concreto y el asfalto que contribuyen al calentamiento.
80 vehículos dañados en Bogotá
De acuerdo con la Oficina de Atención y Prevención de Desastres de Bogotá, y luego de una balance elaborado ayer, la granizada del sábado arrojó más de 80 carros afectados. 42 que quedaron atrapados en la calle 26 y en los garajes de algunos edificios del barrio La Soledad.
A estos se suman los que estaban guardados en parquedaros ubicados en la calle 10 con carrera 26, del sector de Ricaurte. Allí se dañaron otros 40 vehículos. En total, las familias afectadas sumaron 300, que habitaban en 50 barrios.
La educación tampoco se libró de la emergencia, ya que seis colegios distritales enfretaron daños. Los bomberos tuvieron que sacar 2.500 metros cúbicos de hielo de las diferentes edificaciones.
Esta oficina indicó que no se pudo hacer un balance de pérdidas porque algunas personas no reportaron los daños.
Ojo a los canales
Es necesario que los dueños de viviendas limpien constantemente las canales que permiten evacuar el agua de los techos, que se suelen llenar de hojas y tierra que obstruyen el recorrido del agua. En ese momento la vivienda se inunda.
La Oficina de Atención y Prevención de Desastres recomienda cambiar, en lo posible, la tejas que recubren los techos por unas más resistentes. Las tejas de plástico generalmente no resisten la caída de un bloque de hielo de tamaño mediano.
La principal recomendación para las alcaldías es limpiar con frecuencia el alcantarillado, que generalmente se tapa durante el verano o las temporadas secas. Esto mismo ocurre con las canales de los edificios que suelen tener parqueaderos subterráneos.
La mejor forma de evitar un desastre es la prevención. El Ideam sugiere estar alerta al pronóstico del tiempo y a aquellos días de la temporada invernal muy calurosos. También se deben practicar y diseñar rutas de evacuación.
Según Carlos Costa, director del Ideam, el granizo que afectó a la capital se produjo porque el calentamiento ha aumentado la capacidad de la atmósfera bogotana para retener humedad.
"Entre más caliente sea el aire hay más agua acumulada. Esta se convierte en nubes más grandes por la evaporación del líquido y por eso llueve más fuerte", explicó Costa.
Esa mayor intensidad de las tormentas se está notando en muchas ciudades del país, como Medellín, Santa Marta y Cartagena.
En La Heroica, por ejemplo, el pasado jueves 25 de octubre cayeron en 24 horas los mismos niveles de precipitaciones que se habían registrado en los últimos tres meses en la ciudad. En este mismo sentido, el pasado 23 de octubre ya se había presentado una granizada inusual en San Vicente, oriente antioqueño, que dañó una decena de hectáreas de cultivos de mora, fresa, fríjol, papa y maíz, en cinco veredas. A los efectos del cambio climático se han sumado otros factores que lo han hecho más notorio como el fenómeno de 'La Niña', que ha llevado a que caiga más agua de la habitual en esta temporada invernal.
Lo más grave, dice Costa, es que Bogotá y muchas otras ciudades no están preparadas para afrontar este tipo de sucesos y eso, dice, debe comenzar a cambiar.
"Los habitantes ponen tejas livianas en los techos de las casas, no limpian las canales y los alcantarillados de las ciudad no están preparados, se tapan y producen inundaciones", agregó Costa.
Esto último fue una de las causas para que la calle 26 de Bogotá colapsara.
De acuerdo con la Oficina de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Colombia es un país que ya comenzó a mostrar su vulnerabilidad y por eso lo que sucedió el sábado es un llamado de alerta porque podría repetirse.
Voceros de esta oficina anunciaron que ya se han coordinado reuniones con funcionarios de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres de Bogotá para adoptar correctivos.
Carlos Iván Márquez, director del área de Socorro de la Cruz Roja Colombiana, explicó que el calentamiento global, además de estos fenómenos, ya se nota en que las temporadas invernales están siendo más largas y casi que no se diferencian durante el año.
"Esto es muy grave porque la arquitectura de la ciudad no está lista para enfrentar la caída de hielo y de tanta humedad. Cuando hagamos planes de contingencia, ahora tendremos que pensar en las consecuencias que pueda traer el hielo", dijo Márquez.
El viento y 'la niña' también influyen en los estragos
De acuerdo con los pronósticos del Ideam, el fenómeno de 'La Niña' ha generado mayores lluvias de las habituales en los últimos tres meses, y su fusión con el calentamiento ha generado mayores estragos.
Según los pronósticos del instituto, se calcula que la temporada húmeda irá hasta diciembre.
"Sin embargo, es necesario decir que como La Niña está presente en el territorio, el verano que se prevé en enero no será muy soleado. Va a caer agua y por eso la gente no va a percibir un cambio muy radical con respecto a la temporada actual. Pero estaremos en verano", dijo Costa.
Humberto José González, jefe de pronósticos del Ideam, explicó que los vientos que llegan por el occidente a la Sabana y a la ciudad, y que son habituales, también han contribuido a la formación de grandes nubes. Estas se forman cuando esas corrientes golpean contra los cerros orientales y luego suben a la atmósfera.
El experto indicó que por eso es importante estar alerta en estos días, cuando las tardes estén precedidas de tiempo seco y sol intenso.
"Eso ocurrió el sábado horas antes de la granizada. Eso contribuyó a la formación de una nube paralela a las montañas y que se concentró en el centro de Bogotá". González dice que la ciudad es algo así como una gran isla de calor por el concreto y el asfalto que contribuyen al calentamiento.
80 vehículos dañados en Bogotá
De acuerdo con la Oficina de Atención y Prevención de Desastres de Bogotá, y luego de una balance elaborado ayer, la granizada del sábado arrojó más de 80 carros afectados. 42 que quedaron atrapados en la calle 26 y en los garajes de algunos edificios del barrio La Soledad.
A estos se suman los que estaban guardados en parquedaros ubicados en la calle 10 con carrera 26, del sector de Ricaurte. Allí se dañaron otros 40 vehículos. En total, las familias afectadas sumaron 300, que habitaban en 50 barrios.
La educación tampoco se libró de la emergencia, ya que seis colegios distritales enfretaron daños. Los bomberos tuvieron que sacar 2.500 metros cúbicos de hielo de las diferentes edificaciones.
Esta oficina indicó que no se pudo hacer un balance de pérdidas porque algunas personas no reportaron los daños.
Ojo a los canales
Es necesario que los dueños de viviendas limpien constantemente las canales que permiten evacuar el agua de los techos, que se suelen llenar de hojas y tierra que obstruyen el recorrido del agua. En ese momento la vivienda se inunda.
La Oficina de Atención y Prevención de Desastres recomienda cambiar, en lo posible, la tejas que recubren los techos por unas más resistentes. Las tejas de plástico generalmente no resisten la caída de un bloque de hielo de tamaño mediano.
La principal recomendación para las alcaldías es limpiar con frecuencia el alcantarillado, que generalmente se tapa durante el verano o las temporadas secas. Esto mismo ocurre con las canales de los edificios que suelen tener parqueaderos subterráneos.
La mejor forma de evitar un desastre es la prevención. El Ideam sugiere estar alerta al pronóstico del tiempo y a aquellos días de la temporada invernal muy calurosos. También se deben practicar y diseñar rutas de evacuación.
Tomado de EL Tiempo Noviembre 6 de 2007
1 comentario:
Hola Juan:
Que trabajo tan interesante, ojalá logre llegar el viernes a la exposición!!!
Un abrazo y éxitos!!!
Prof: Martha Mosquera
Publicar un comentario